Todavía no podéis recibirlo.
El apóstol Pablo escribe la primera epístola a los creyentes congregados
en Corinto, porque están padeciendo los problemas que confronta una “joven”
iglesia (1ª Corintios 1:12-13). Y dice: Que la sabiduría a la que tienen que
poner atención es a la de Dios que viene por el Espíritu (2:7). Que entendieran
que ya debían vivir por las cosas del Espíritu y no de la carne (materiales)
(2:12). Que el hombre natural, aquél que no conoce a Dios, no percibe las cosas
espirituales sino le son locura (2:14). Y, es entonces, cuando les da una gran
lección que aún llega hasta nuestros días, pues estamos cometiendo los mismos
errores: “De manera hermanos, que yo NO pude hablaros como a espirituales, sino
como a carnales, como a niños en Cristo… os dí leche y no vianda porque NO sois
capaces” (1ª Corintios 3:1-2). Así estamos hoy en día, la iglesia se ha
dedicado a “reclutar” gente pero NO a “instruirla”. El liderazgo pareciera ver,
como en las universidades, a cada oveja como potencial competencia en lugar de
ver a un discípulo de Cristo. Años y años de estudiar la biblia… y aún “quieren
mantenernos” como niños en Cristo. ¡Qué pena que nos perdamos los grandes
tesoros y secretos de las escrituras (viandas), por seguir como borregos a la
sombra de un seudo-líder!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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