¿Quién pecó, éste o sus padres?
En una calle hay un ciego de nacimiento pidiendo limosnas, pasando el
Cristo con sus discípulos, éstos preguntan: ¿Señor, quién pecó, éste o sus
padres?. En éste pasaje aprendemos algunas lecciones: 1- En el corazón humano
está siempre la semilla del prejuicio y las ideas preconcebidas, no
preguntamos, no averiguamos, no investigamos sino solamente emitimos juicios a
priori. 2- Imposible que el ciego lo fuera por pecar, pues lo era desde antes
de nacer. 3- Si era ciego por pecado de sus padres, entonces TODO el mundo
debiéramos ser físicamente ciegos, pues todos los padres han pecado y pecamos.
Y, 4- Debemos evitar hacer preguntas sin relevancia espiritual a nuestro Dios.
La pregunta no debió ser para “cuestionar” la procedencia de la circunstancia.
Pero eso, lamentablemente, es lo que cotidianamente NO acostumbramos hacer.
Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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