El tiempo dirá quién tenía la razón.
Dios nos ha dado la ciencia para nuestro bienestar, pero lamentablemente
el corazón humano es engañoso, y peor aún, es perverso (Jeremías 17:5). Podemos
creer o no en ésta sentencia (la perversidad del corazón humano), pero el
tiempo ha demostrado que es verdadera. En otro orden de ideas, estamos viviendo
tiempos de mucha angustia, de mucha presión psicológica, moral y espiritual, y
por si fuera poco un grupo de personas obscenamente depravados y egoístas están
luchando con todo lo que tienen por dominar y subyugar a la humanidad, y si les
fuera posible aniquilarla. Así las cosas, encima de tanta angustia han logrado
también desatar una guerra interna entre naciones, familias y personas, de tal
forma que quienes defienden ese camino apelan a la” ciencia” como si fuera un
dios, y quienes no la defienden lo ven como una “conspiración maquiavélica”. El
tiempo demostrará quién tiene la razón, pero no podemos olvidar el pensamiento
de Dios: “Nadie se engañe a sí mismo… la sabiduría de éste mundo es insensatez
para con Dios, y él prende a los sabios en su propia astucia” (1ª Corintios
3:18-19). Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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