¿Cuál fue la razón?

 


Un joven, que NO guardaba los mandamientos ni la ley de Dios, sin inteligencia ni sabiduría ni entendimiento salió a la calle, en donde le acechaba una mujer casada pero que no por ello era una mujer decente (Proverbios 7:2,7 y19). Y el joven sucumbió a los encantos de esa mujer que las escrituras señalan como “ramera” (verso 10 y 18). Y, ¿Cuál fue la excusa que la mujer utilizó para estar en la calle? Mi marido no está, pues ha ido a un largo viaje (verso 19). Pero aquí, la lección no es juzgar la “deficiencia” de la mujer o el “alejamiento” del esposo. La lección importante lo dice el final de la narración: “hijos oídme, no se aparten de mis caminos y no yerren al ir por veredas, pues esa es la causa de que muchos resulten heridos, y hasta los más fuertes llegan a la muerte por culpa de una ramera” (versos 24-26). Ser infiel quizás tiene satisfacciones carnales pero ser fiel  tiene mejor paga. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

 

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