Administradores y fieles.
El apóstol Pablo dirigiéndose a los creyentes residentes en Corinto les dice,
hay entre nosotros hombres que son: “servidores de Cristo y administradores de
los misterios de Dios, y yo, estoy entre ellos” (1ª Corintios 4:1). Pero, se
requiere que todos nosotros seamos administradores que sean hallados “fieles”
(verso 2). (Fidelidad: firmeza y constancia en los compromisos adquiridos).
Cuando nos entregamos al amor de Cristo y al servicio a Dios, se nos entregan
dones que nos son dados por medio de una profecía (1ª Timoteo 4:14), talentos para
ayudar a otros (Mateo 25:15) y obligaciones de las cuales entregaremos cuentas (Romanos
14:12). No podemos tomar entonces ninguno de los sagrados Ministerios (Efesios
4:11) como un medio de entretenimiento o medio de vida, pues son dados por Dios
para “capacitación y edificación” de sus hijos no como recurso de vida de nadie.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario