Y no tendrá por inocente al culpable.

 


Si de algo estamos agotados hasta el hartazgo los seres humanos es de nuestras instituciones de justicia tan manoseadas, tanto así, que ya llegamos al extremo de tomarla por nuestras propias manos. Vemos con profunda pena y desaliento que el ladrón infraganti pasa dos horas “detenido”, y alguien honesto y decente por pasarse una luz en rojo pasa tres días en “prisión”. La escritura nos enseña algo: “La justicia Divina vendrá, y al nivel en que estamos viene pronto, porque él no da por inocente al culpable” (Nahum 1:3). El, ciertamente es tardo para la ira, lo podemos ver en los albores de la humanidad cuando esperó 120 años al arrepentimiento en tiempos de Noé, pero éste nunca llegó (Génesis 6:3). Lo vemos con Sodoma y Gomorra y las otras tres ciudades del Valle del Jordán, cuando en su intercesión por ellas Abraham pide aunque sea 50 fieles pero Jehová no encontró ni 10 (Génesis 13:10 y 18:24 y 32). Pero cuando Jehová es colmado su justicia cae… y dice: “No tomaré por inocente al culpable y no me vengaré dos veces” (Nahum 1:3 y 9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

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