Pre-Destinación (Parte dos).

 

 

Ahora bien, alguien podría decir que si Dios eligió a unos hombres para salvación y a otros para “condenación” simplemente es injusto. Veamos: Usted compra en el mercado dos cubetas idénticas en color, tamaño, forma y estilo, y toma una para colocar su harina en la cocina pero la otra la toma para tirar los papeles del baño… ¿Es usted injusto, por elegir una u otra cubeta para tal o cuál labor, siendo usted el dueño porque pagó un precio por ellas? Los hombres somos las cubetas en un sentido espiritual en las manos de Dios, dice el Salmo 24:1: “De Jehová es la tierra y su plenitud;  el mundo, y los que en él habitan”, preguntamos: ¿Quiénes son los que habitamos la tierra sino los hombres?  Por lo tanto, repetimos, nosotros somos, en un sentido figurado… sus cubetas. Y dice la palabra que por precio de sangre fuimos comprados (1ª Corintios 6:20) ¿Acaso, entonces, no puede él elegir la que quiere para meter harina (salvación), y otra para los papeles del baño (condenación)?. Veamos cómo lo explica el profeta Jeremías: ¿Acaso no puedo yo, como el alfarero dice el Señor, lo mismo que hace el alfarero, de decidir qué hacer con el barro? (Jeremías 18:1-7).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo.

La esterilidad en la antigüedad.

Porque donde están dos o tres.