La sujeción y sus resultados. (Parte uno).
“Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás
comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día
que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17). Hubo una orden,
podía tomarse una decisión, pero de la
decisión que se tomara dependía el resultado. ¡Cuántas variables pudo tener esa
situación en la vida de Adán! 1- Pudo
obedecer él y hacer obedecer a Eva, y hoy, sería totalmente distinto el destino
de su descendencia. 2- Pudo obedecer solamente él, y el destino de Eva hubiera
sido el único afectado. 3- Pudo haber obedecido solamente Eva y hoy todo sería
muy distinto.
Pero, sucedió una cuarta opción: Ambos desobedecieron y está a la vista
el resultado: Una descendencia tan rebelde y contumaz que hubo necesidad del
sacrificio del Hijo de Dios para poder optar a una redención (Juan 3:16). Que
si Adán no pudo cuidar a Eva; que si Eva no quiso estar a la par de Adán, esa
situación es irrelevante para quien desea aprender algo del Señor. Pues el
esposo no necesita estar con la esposa para no pecar; o la esposa no necesita
estar lejos del esposo para pecar, etc. La sujeción y nuestras acciones dependen
de uno y nada más. Y dependen del amor y la gratitud que tengamos (Juan 14:23).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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