La sujeción y sus resultados. (Parte final)
Ha habido hombres que se sujetaron a Dios pero sus mujeres no se
sujetaron a ellos, la consecuencia fue que ellas no llegaron a la meta, como la
mujer de Lot por ejemplo, que, a sus espaldas hizo lo que no debía (Génesis
19:26), tan importante es éste ejemplo que en el Nuevo Testamento el Salvador
nos dice: “Acordaos de la mujer de Lot” (Lucas 17:32). Hubo hombres que no se
sujetaron a Dios, y encima fueron crueles con sus esposas, ellos tampoco dieron
en el blanco como Nabal esposo de Abigaíl (1ª Samuel 25).
Pero entendamos que las consecuencias no siempre las pagamos sólo
quienes desobedecemos sino también nuestras descendencias, nuestros compañeros,
o nuestros socios, pero, lo peor de todo
es cuando las pagan nuestras familias. El caso del mismo de Lot, quien hizo
pecar a sus hijas por las circunstancias
cuando no quiso ir a donde los ángeles le indicaron sino él eligió una ciudad (Génesis
19:32-38). El sujetarnos “NO” depende de las circunstancias (si nos conviene o
no) sino de la voluntad (el caso de Sara con Faraón Génesis 12:10-15), y luego
con Abimelec (Génesis 20:1-4), pero las consecuencias o resultados (agradables
o no) “SÍ” dependen de esa voluntad. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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