Gratitud… siempre.

 


Hemos de reconocer que no es un patrón, pero, hemos notado en el transcurrir de la vida, que es cuando se está en necesidad, enfermedad, falta de liquidez, angustia, pena, dolor, luto, etc. que más se clama a Dios. El libro de Habacuc nos da una lección preciosa: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labradores no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de las majadas, y no haya vacas en los corrales… CON TODO, YO ME ALEGRARÉ EN JEHOVÁ” (Habacuc 3:17). ¡Qué lindo es ver a alguien agradecido, sobre todo en éstos difíciles y atípicos tiempos que estamos viviendo, pero más lindo es ver a alguien haciéndolo cuando NO está en limitaciones”. Ahora bien, la exhortación no es que esperemos a estar en limitaciones para ser agradecidos con nuestro Dios, sino ser agradecidos siempre, y en todo y por todo… y el verso recalca: PORQUE ESA ES LA VOLUNTAD DE  DIOS (1ª Tesalonicenses 5:18). Tomemos en cuenta que hay personas que sufren (pero en tal grado de silencio, que si ellos no lo declaran nosotros no nos enteramos). Meditemos y en lugar de quejarnos demos gracias por y en todo, y, si gracias a Dios estamos bien... seamos empáticos y ayudemos e intercedamos por los que no.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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