¿Cómo oraban o intercedían los hombres de Dios? (Parte uno)
Interceder, del Latín “intercederé” que significa: “Mediar por alguien a
fin de evitarle un castigo”, que fue lo que Cristo vino a hacer por su pueblo
(1ª Timoteo 2:5 y Juan 3:16-19). Según el Diccionario de nuestra lengua
española, ORAR significa: “Dirigirse en palabra o pensamiento a la divinidad (Dios)
”; y, REZAR significa: “Ejercer un oficio eclesiástico diariamente”. Cristo en
el famoso Sermón del Monte dijo: “Y, ORANDO, no uséis vanas repeticiones, como
los gentiles” (Mateo 6:7). Analicemos primero éste mensaje: 1- Cristo no dijo
“rezando” (cumpliendo un oficio eclesiástico) sino “ORANDO” (dirigiéndose a la
divinidad, Dios). 2- No uséis vanas repeticiones (palabras que no tienen
sentido, no por sí, sino en la comunicación). 3- La oración es una comunicación
(intercambio de ideas) en éste caso con Dios. Precisamente por ello NO puede
ser un rezo, porque NO habría un intercambio de ideas. Imagínese usted un
diálogo con alguien que SIEMPRE le responda lo mismo (como en el rezo), quizás
usted sabría el resultado de un proceder pero NO de todos. En la oración hay un
diálogo o intercambio de ideas en donde usted siempre tendrá la respuesta a
cómo proceder en cada ocasión, y por supuesto, idóneamente.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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