Ciento veinte mil… y...

 


Jonás es enviado por Dios a predicar arrepentimiento a Nínive (Jonás 1:2), ciudad pecadora, fundada por Nimrod (Génesis 10:11), nieto de Noé (Génesis 10:6y8). Pues bien, el hecho es que luego de varias vicisitudes que vivió Jonás por su negativa a ir; que fue echado a la mar; que pasó tres días y tres noches en el vientre de un gran pez; y que por fin fuera a predicar a Nínive, tiene un diálogo con Dios. En el cuál Dios le hace ver que en Nínive habitaban ciento veinte mil personas… y NINGUNA tenía discernimiento ni del bien del mal; del temor de Dios; ni de los planes de Dios… razón  por la que fue enviado (Jonás 4:11). La lección que podemos ver aquí es el hecho que hoy, hay creyentes que hablan de un arrepentimiento genuino, de un celo honesto delante de Dios, pero, la gran mayoría de personas (creyendo que siendo parte de la mayoría implica tener la razón), NO quieren creer a esos pocos atalayas que nos indican que pronto, pero pronto vienen los juicios de Dios sobre la tierra como en Nínive. No entendiendo que aquellos que se arrepientan no serán juzgados para castigo. El Señor nos tenga misericordia y seamos de esos pocos que sí escuchan a los atalayas (Mateo 22:14).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

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