Y se acordó Dios de Abraham… y salvó a Lot.
¿Quién, creyente o no, no ha escuchado la historia de la destrucción de
las ciudades de Sodoma y Gomorra por causa de sus grandes pecados contra Dios,
y que, quienes fueron los únicos sobrevivientes fueron Lot, sobrino de Abraham
y sus hijas? (Génesis 19:28). Pero hay una lección importante acá, y es el
hecho que las escrituras nos dicen: “Se acordó Jehová Dios de Abraham… y salvó
a Lot” (Génesis 19:29). Qué lindo que seamos salvados de una situación de peligro
o aún de muerte, pero qué triste que lo seamos por amor de, y, a otro, y no
nuestro. Aún hoy, vemos las lamentables consecuencias que pueden tener quienes
nos rodean si nosotros no somos los amados, por ejemplo: En el matrimonio se ve
cómo los hijos sufren por culpa de las acciones de los padres. Un padre que se
somete a Dios trae “bendiciones” a sus hijos, pero por el contrario, un padre que se rebela a Dios
“desprotege” a los suyos. El mismo Lot es un ejemplo al dudar en su camino
(Génesis 19:16,17, 20, 32 y 38). Y nos cansaríamos de dar ejemplos que nos
rodean.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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