Una figura… para una reprimenda.

 


 

El Señor le dice “dos” veces al profeta Oseas que se busque una mujer adúltera amada de otro hombre para poder dar una lección de fidelidad a SU pueblo (Oseas 1:1 y 3:1). ¿Cuál fue el pecado de Israel para con Dios? “Idolatría” (Oseas 8:4). Pero lo que más impacta de ésta historia es algo que vemos repetido aún hoy, luego de siglos de siglos (27 para ser exactos), que, en los matrimonios se ve muy pero muy seguido: “Mientras más los llamaba… más se alejaban de mí” (Oseas 11:2). Ciertamente que funciona hoy también para la iglesia, para las relaciones humanas, pero, repetimos, increíblemente la deficiencia más grande en ésta área se ve, hoy, en el matrimonio (primera institución de Dios en Génesis 2:24). Vemos con mucha frecuencia que siempre es uno el que da más que el otro; uno el que ama más que el otro; uno el que quiere estar más con el otro; uno el que deja atrás sus necesidades por el otro, etc. El Señor nos de gracia para llevar a un final feliz nuestros matrimonios, pues como ya se mostró, es la primera institución del Señor, y la que representa el amor de Dios sobre su pueblo. Es por ello, que al final de los tiempos habrá una boda entre su hijo y su iglesia (Apocalipsis 19:9). El Señor nos de gracia, nos permita cumplir esa misión, y poder participar en esa boda.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

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