¿Quién debe mantener a las viudas creyentes? (Parte final).
Y, por si esto no fuera suficiente, el Cristo censuró enérgicamente a
los líderes religiosos en su tiempo: “Pero vosotros decís: Basta que diga un
hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios)
todo aquello con que pudiera ayudarte… no dejándolos hacer nada más por sus
padres” (Marcos 7:11-12). Y, anteriormente les había dicho: “Vosotros
quebrantáis el MANDAMIENTO por la TRADICIÓN” (Mateo 15:3).
El punto al que queremos llegar es el siguiente: Según las escrituras,
“antes” que un creyente que tenga una viuda en casa lleve una ofrenda a la
congregación “debiera” cubrir las necesidades de esa viuda (eso es un
mandamiento de Dios), y luego, entonces compartir con la congregación (a eso le
llamó el Cristo tradición; Exodo 20:12 y Efesios 6:1-3). Al menos eso nos
enseñó el Cristo cuando enfrentó a todos esos religiosos “acomodados” y que
estaban “abusando” de las ovejas en Mateo 23:14,16, 23. Nunca nos opondremos a
compartir y a repartir, pues es una gran bendición, de hecho, en eso consiste
el Ministerio Pan y Palabra que administramos para el Señor (Lucas 6:38), pero
si vamos a cumplir con las normas establecidas, cumplamos primero con las de
Dios NO con las de los hombres, palabras del apóstol Pedro en Hechos 5:29.
Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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