¿Quién debe mantener a las viudas creyentes? (Parte uno).
Nehemías es enviado por Dios para poder reconstruir Jerusalén y sus
muros (Nehemías 8 y 9). Y, por medio del sacerdote Esdras instruye al pueblo:
“Claramente, y poniendo el sentido, de modo que entendieran la lectura” (Nehemías
8:8). ¿A qué viene esto, si el tema que tratamos es acerca del mantenimiento de
las viudas creyentes? Pues viene a
evitar el engaño, el descuido y a evitar el mal sentido de lo que está en el
corazón de Dios. La escritura sentencia: “Si una VIUDA tiene hijos o nietos,
que estos APRENDAN PRIMERO a cumplir sus OBLIGACIONES con su propia familia y
correspondan así a sus padres y abuelos, porque eso AGRADA a Dios” (1ª.
Timoteo5:4) Recalcamos: PRIMERAMENTE lo que AGRADA a Dios, o sea, ¡Antes de
ninguna otra situación!. Luego, el mismo apóstol Pablo ungido por el Espíritu
Santo enseña: “Pero si alguno NO provee para los suyos, y especialmente para
los de su casa, ha NEGADO la fe y es PEOR que un incrédulo” (1ª Timoteo 5:8). Proveer
para los nuestros entonces, el Espíritu lo concibe como PRIMERAMENTE, y, NO cumplir
con ello como actuar PEOR que un no creyente.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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