Por esta causa te dejé en Creta.
El apóstol Pablo le escribe una carta a Tito su discípulo, en donde le
recuerda la razón por la cual le dejó predicando en Creta: “Para que
corrigieses lo deficiente”. Notemos las credenciales de Tito: “Verdadero hijo
en la fe, en la gracia, en misericordia y en la paz”. Y, la razón por la que lo
dejó fue para: “corregir a los creyentes”, la prueba es que en una segunda
aclaración dice: “Constituye ancianos en cada ciudad” (Tito 1:5). ¿Qué lección
nos deja ésta experiencia del apóstol Pablo y Tito? Pues claramente que aún
siendo creyentes nos podemos desviar de los verdaderos propósitos del plan de
Dios (verso 1, conocimiento de la verdad). Y, ¿qué fue lo que provocó esa
distorsión? Lo contumaz (persona que mantiene con rebeldía sus errores) de los
creyentes (Tito 1:10). No es bueno cometer errores o pecados, pero aún es más
complicado cuando NO los queremos enmendar. ¿En qué pecaban los creyentes de
Creta?... “Mentirosos, glotones, ociosos, no tenían una fe sana, y seguían
mandamientos de hombres no de Dios (Tito 1:12-14). Meditemos porque esto lo
estamos viviendo hoy también.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
Comentarios
Publicar un comentario