¿Cómo debe vivir un creyente?
El apóstol Pablo se lo dice a Tito: “Renuncien a la impiedad y a los
deseos mundanos, viviendo sobria, justa y piadosamente” (Tito 1:12). Según el Diccionario
de nuestra lengua impiedad es: “No creer en Dios como un ser todopoderoso” (1ª Samuel
2:12). En éste verso, primeramente, podemos comprobar que “aún” dentro de la
congregación hay gente impía como confirmó el apóstol Juan hace dos mil años, y
que nuestra lucha debe de ser por no ser uno de ellos (1ª Juan 2:19). Y
seguidamente se nos enseña cómo NO vivir conforme a los deseos mundanos que nos
explica el apóstol Pablo: “Adulterios, pleitos, celos, iras, contiendas,
disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas
semejantes a éstas (5:19-21). Como vimos antes en Tito 1:12 se nos dice: “Sobriamente”…
no dado al licor pero ser sencillos también (1ª Timoteo 3:8); “Justamente”… con
rectitud, que tu sí sea sí, y que tu no sea no (Mateo 5:37). “Piadosamente”…
ser misericordioso o vivir con empatía hacia los otros (2ª Timoteo 3:12). Un
creyente verdadero piensa en él, en los suyos, pero también en otros (es decir,
vive con empatía continua).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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