Y los cielos te serán de bronce.
“Y el cielo que está
encima de tu cabeza será de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de
hierro (Deuteronomio 28:23). El peor castigo que un ser humano puede llegar a
tener, definitivamente es la muerte espiritual eterna. Pero, en vida, es el
hecho de querer hablar con Dios y no tener respuestas (cielos de bronce), o,
que todo lo que emprenda no tenga un resultado positivo (el suelo de hierro).
Hay una razón para ello, Dios mismo nos la dijo: “Pero acontecerá, si no oyeres
la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir los mandamientos y sus
estatutos…que vendrán sobre ti éstas maldiciones” (Deuteronomio 28:15).
Escuchar la voz de Dios y no obedecerla es la razón por la cual al hombre le es
imposible obtener una respuesta en su intimidad con él. Las personas con las
que Dios está molesto porque no buscan agradarlo tienen un castigo sobre sí:
“El cielo encima de ellos se convierte en bronce, y la tierra de hierro” (no
así las que se arrepienten).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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