Trabajando… para no ser gravosos.
Gravoso: “Persona que
ocasiona un gran gasto y que resulta ser molesta y pesada”. Pablo, Silvano y
Timoteo llegan a Tesalónica a predicar la palabra de Dios (1ª Tesalonicense
1.1), pero aclaran: “Acordaos hermanos que trabajamos de día y de noche para no
ser “gravosos” a vosotros (1ª Tesalonicenses 2:9). Los apóstoles llegan con
gran “amor”, y con gran “unción” a predicar el verdadero evangelio, pero como
parte de ese evangelio está el testimonio de NO querer ser tropiezo para nadie.
Como podemos ver, hace dos mil años ya se entendía que “vivir” socavando la
estabilidad económica de las ovejas era un “mal” testimonio. Por ello, los
apóstoles trabajaban en el evangelio de día y en lo material de noche para
hacerse su sustento (Hechos 18:1-3). Se entiende que la escritura permite que
se viva del evangelio (1ª Corintios 9:14), pero comprendamos lo que dice: ¡Que
vivan! (lo que aún hoy en día lastimosamente ya se ve mal). Ya no digamos: ¡Que
viven en gran abundancia!. Ese mal testimonio ha hecho pensar a muchísimas
personas que la iglesia es un comercio no un lugar en donde nos encontramos con
Dios. Y, eso, es pecado (Santiago 4:17).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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