Tocando las vacas sagradas.
El término “vacas
sagradas” se entiende como hablar, mencionar o decir algo en contra de quienes
se supone están en “eminencia” en alguna área. Hace veinte siglos, el Cristo
vino presencialmente a la tierra, y su mensaje no fue ni recibido ni mucho
menos popular, precisamente porque tocó a las “vacas sagradas” de la época… “los
religiosos”. Es curioso que aquellos que habían de ser quienes pregonaran y
confirmaran su venida, fueran los que más la negaran y se opusieron a ella, al
extremo que Cristo les tuvo que señalar como: ¡Hipócritas! (Mateo
23:13,14,15,23,25 y 27); ¡Insensatos y ciegos! (Mateo 23:16); “Necios” (Mateo
23.19); “Sepulcros blanqueados” (Mateo 23:27); y, ¡Generación de víboras!
(Mateo 12:34). ¿Cómo podía ser popular su mensaje, si no sólo desconocía la
autoridad de las “vacas sagradas”, sino las censuraba y las insultaba?
Pues no se asombre el
mundo por lo que está por suceder, porque nuevamente se nos viene un mensaje
que no solamente desconocerá la supuesta autoridad de “algunas vacas sagradas”
sino estará completamente en contra de su predicación (Romanos 8:19). El
apóstol Pablo predicándoles a los creyentes en Galacia les dice: “Oh, gálatas
insensatos, quién os fascinó para no obedecer a la verdad (el evangelio de la
cruz)”. ¿Sabía usted que “insensato” (insensatus) significa: tonto, necio o
irreflexivo? Vienen días, cuando hombres”
elegidos” por Dios predicarán en contra de lo que predican algunas de las “vacas
sagradas” (Efesios 4:13 y 1ª Juan 3:2), e igualmente, como hace dos mil años,
esas “vacas sagradas” se molestarán, y perseguirán de nuevo el mensaje hasta la
muerte.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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