“Algunas
versiones dicen NO hagáis oraciones repetitivas, otras dicen NO uséis oraciones
sin sentido” (Mateo 6:7). Muchos cristianos hemos creído por años que una
oración repetitiva o sin sentido, es aquella que se repite y se repite y
realmente no tiene ningún sentido sino tan sólo es un rito religioso. Bueno,
ciertamente una repetición religiosa es tan sólo palabrerío, ya que la
“oración” es un “diálogo” con Dios no un “monólogo”. Pero, hemos de reconocer
también que nosotros los cristianos hacemos lo mismo, ejemplos: 1- El Espíritu
Santo le indica al apóstol Pablo que le diga al carcelero: “Cree en el Señor
Jesús, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31), repetimos, el Espíritu dio
un mensaje PARA el carcelero no para TODO creyente, ¡y nosotros lo repetimos y
lo repetimos esperando se nos haga realidad cuando NO se nos dijo a nosotros!.
2- No hay creyente que no repita: TODO lo puedo en Cristo que me fortalece
(Romanos 8:28). Entendamos dos situaciones: Primero, el pensamiento es
verdadero; pero segundo: “Es para los llamados según SU propósito, NO el
nuestro”, y, en Filipenses 4:13 vemos el CONTEXTO bajo el cual éste mensaje se
cumple: “sufrimiento, angustia, limitaciones” vea desde el verso 11-13 del
mismo Filipenses 4. La relación con Cristo es personal, los diálogos también
son personales, las órdenes también son personales, los resultados también
serán personales.
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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