Las
escrituras nos avisan de “señales” como pregoneras de justicia como en tiempos
de Noé, y luego, de “eventos” que nos mostrarían que ya no hay tiempo, que la
ira de Dios está otra vez por mostrarse (Isaías 66:15-16; 2ª Pedro 3:7). Y ¿Qué
sucederá nuevamente? Que todo aquél que
no entienda o que no obedezca perderá no solamente su vida sino también su alma.
Necesitamos entonces al menos dos situaciones: 1- Un liderazgo responsable para
“instruir” a las ovejas NO de “entretenerlas ni divertirlas”. Y, 2- Buscar a Cristo
“personal y diariamente”. Dios nos ofreció que llegaría un día en el que
NADIE tendría necesidad que OTRO le
instruyera, sino que él mismo sería nuestro guía (Jeremías 31:1, 31, 33-34). Y
nos lo dejó bien claro en (Juan 10). Hace dos mil años quienes eran “religiosos
y legalistas” NO lograron reconocer al Cristo, hoy sucederá lo mismo. No es por
medio de una religión o de legalismos (pues es por fe, Romanos 1:17) que
seremos instruidos y salvos, es solamente buscando y estando en la presencia de
Dios. ¿Sabía usted que de los “miles” de religiosos de la época del Cristo (1ª
Crónicas 23:4; Lucas 1:8 y 1ª Crónicas 9:2,21 y 25), solamente “DOS” le
reconocieron? Nicodemo (Juan 3:1) y José de Arimatea (Juan 19:38). En éste
tiempo pasará lo mismo (Eclesiastés 1:9).
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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