Noé
pasó 120 años profetizando o anunciando que el fin venía, que la ira de Dios
estaba por ser mostrada, y que el mundo, tal y como era conocido hasta ese entonces…
sería destruido en su totalidad (Génesis 6:3 y 2ª Pedro 2:5), que ya no había
tiempo de andar en vanalidades, que los afanes no llevarían a nadie a nada,
pero ¿Qué sucedió? Nadie le creyó ni
mucho menos le entendió lo que profetizaba (Mateo 24:37). ¿Cuál fue el problema
o el resultado para los incrédulos o los desobedientes? Nos narran el mismo Cristo y uno de sus
discípulos que: “Todos perdieron sus vidas y sus almas” (Mateo 24:39 y 1ª Pedro
3:20). ¿Cuáles fueron las razones por las que les sucedió esto? 1- Se
corrompieron, solamente buscaban hacer el mal (Génesis 6:5 y 11), y 2- Eran
violentos e injustos (Génesis 6:11). Exactamente lo mismo está sucediendo
ahora. Vivimos en un mundo corrupto hasta el hartazgo: Toda la sociedad
buscamos egoístamente sólo nuestro bienestar. Y somos violentos al menor riesgo
o incitación. Hay pregoneros que el tiempo ya no será más, que el mundo como lo
conocemos hoy dejará de ser… pero otra vez los estamos ignorando, ojalá y no
nos arrepintamos ya tarde.
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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