Los motivos ocultos y sus consecuencias. (Parte uno)
¿Quién de nosotros no
ha cometido errores? Un error es: “Acción que no sigue lo que es correcto,
bueno o acertado” (Diccionario de nuestra lengua). Las escrituras nos dicen: “Los
errores, ¿quién los entenderá?” (Salmo 19:12, Reina Valera 1909). Hacer algo
por motivos equivocados o errores (motivos ocultos) nos trae consecuencias que
luego nos cuesta pagar, o, peor aún, que no queremos pagar. Abraham tuvo dos
mujeres (motivo oculto o error) e hijos con ambas, el día que Sara se ofendió
por las actitudes de Agar e Ismael, le pidió a Abraham que los echara de su
lado, eso le dolió a Abraham en su corazón pero tuvo que asumir las consecuencias
(Génesis 21:11). David tomó casi a la fuerza a Betzabé (motivos ocultos o error),
y llegó incluso a amarla y tomarla por esposa, pero le costó el perder a su
hijo (2ª Samuel 12:9). Incluso en éste último verso vemos cómo el Señor ve
nuestros motivos ocultos: “Despreciar SU
palabra”. Los motivos ocultos traerán siempre grandes consecuencias porque son
errores.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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