Adulterar (Parte final).

 


 

Y dijo Dios: “No es bueno que el hombre esté solo, hagámosle ayuda idónea” (Génesis 1:18). Idónea significa: “Ayuda complementaria”  (Diccionario de nuestra lengua). Un complemento por su lado, es algo que se “añade para mejorar la efectividad” de algo o alguien. Por ello el hombre es racional y fuerte, pero la mujer es emocional y tierna por dar un ejemplo. Ahora bien, si alguno de los dos NO cumple su función, está adulterando la naturaleza del matrimonio… y eso es pecado. Por siglos hemos creído que adulterio o adulterar es solamente fallar sexualmente a la pareja. Pero, la escritura nos muestra que NO, pues al casarnos nos “ligamos” con otra persona, y eso, ciertamente trae aflicción a la carne pero resulta en bendición (1ª Corintios 7:27-28). Así, quien no cumple sus obligaciones hasta donde “pueda” también adultera. Si no quiere tener compromisos (repetimos) simplemente no se case, pero si ya se casó NO cumplirlos es adulterar la naturaleza del matrimonio (Génesis 3:16). También el hombre ame y respete a su esposa con delicadeza (1ª Pedro 3:1-7). Acaso la mejor prueba que podemos tener si estamos cumpliendo o no con el compromiso del matrimonio nos la da el apóstol Pedro en su primera carta 3:7… ¡Si nuestras oraciones no tienen estorbo!.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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