Por
décadas hemos visto y oído en las iglesias mensajes y hasta seminarios en donde
nos “instruyen” en cuántos pasos alcanzar la forma de orar efectivamente; de
encontrar la santidad; de loglar el dominio propio, etc. Pero, preguntamos:
¿Quién le enseñó a Abraham a hacer altares? No fue, acaso, su gran “amor y su
gratitud” a Dios (Génesis 12:7). ¿Quién le enseñó a Isaías a ser fiel a Dios?
No fueron, acaso, los vanos sacrificios, los vanos holocaustos, la “hipocresía”
de los líderes y del pueblo (Isaías 1:11-17). ¿Quién le enseñó a Jeremías a
llorar por arrepentimiento, perdón y tener un corazón agolpado por la tristeza
como le sucedería al apóstol Pablo 700 años después? No fue, acaso, la “idolatría”
en la que estaba sumido el pueblo (Jeremías 2:5). Esos mensajes y seminarios de
cómo alcanzar metas en tres, cinco o siete pasos, son OTRA forma de engaño
dentro de la iglesia y OTRA señal de los últimos tiempos (Mateo 24:4; Marcos
13:5 y Lucas 21:8). Conozcamos a Cristo, amemos a Cristo, seamos fieles a
Cristo, y no necesitaremos tres, cinco o siete pasos para encontrar nada, es
parte del Nuevo Pacto prometido por Dios (Jeremías 31:31 y 33-34) ¡Y no
enseñará más ninguno a su prójimo porque él se dará a conocer personalmente !.
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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