“Nos
dará vida después de dos días, y en el tercero nos resucitará”
(1ª
Tesalonicenses 5:4).
“Y le
matarán, mas al TERCER día resucitará”,
palabras del Cristo a sus discípulos profetizando lo que sucedería
pronto (Mateo 17:23). “Y, en la mañana del primer día de la semana (tercer día
después de muerto) María Magdalena fue al sepulcro” (Mateo 28:1) pero ya no
estaba el cuerpo… había resucitado el Cristo. Exactamente como había sido profetizado
8 siglos antes por los profetas, y por el mismo Cristo unas semanas antes: “Será
entregado a la muerte y se levantará al TERCER día”. Y se levantó para SEPARAR
la vida de la muerte espiritual; para SEPARAR a SU pueblo escogido y darle
NUEVA VIDA y eterna, repetimos, no a un pueblo sino a SU pueblo.
Las
escrituras también dicen: “Yo anuncio lo porvenir desde el principio, y desde
la antigüedad lo que aún no ha sido hecho: Digo: Mi plan se realizará, y haré
todo lo que quiero” (Isaías 46:10). También nos enseñan las escrituras que:
“Para Dios un día son como mil años, y mil años como un día”, entendiendo que
Cristo fue sacrificado hace dos mil años (dos días) según el Plan de Dios (2ª
Pedro 3:8).Y entonces comprendemos el por qué NO estamos en tinieblas, y el por
qué debiéramos saber que la venida de nuestro Señor Redentor está cercana, para
SEPARARNOS del mundo y para darnos NUEVA VIDA eternamente a su lado (1ª
Tesalonicenses 4:17), pues ya está por iniciar ESE tercer día.
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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