No tuvieron miedo… al contrario.

 


 

No importa qué edad tengamos, cada día que nos pasa por encima es un día menos de vida, un día menos con el que contamos, un día menos en el que quizás perdimos la última oportunidad de una excelente eternidad. Decimos viejo al que cumple 70 años, pero es más viejo el que tiene 7, 27 o 37 y no llegará a cumplir 8, 28 o 38. El punto es que todos moriremos tarde o temprano y no debemos tener temer. Cristo nos narró que cuando murió un mendigo: “Fue llevado por los ángeles al seno de Abraham” (Lucas 16:22). Nos narran los historiadores bíblicos que: Esteban, el primer mártir de la iglesia cuando fue apedreado vio con sus ojos materiales el cielo abierto y al Cristo sentado a la diestra del Padre (Hechos 7:55). A los creyentes preguntamos: ¿Con éstas evidencias, hemos de tener miedo que cada día estemos más cerca de la muerte? Al contrario, nuestro corazón debiera “regocijarse” como dijo el Cristo, pues nuestra redención está cada día más cercana (Lucas 21:28).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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