No has de pervertir la tierra. (Parte uno).

 


 

Cuando Dios separó a un grupo de gente “eligiéndola” para ser su pueblo, lo hemos demostrado muchas veces (Génesis 12:1-5), le dio lineamientos de vida (Deuteronomio 28). Esos lineamientos se basan principalmente en el amor a él (Deuteronomio 6:13), y, en el amor al prójimo (Mateo 22:37-39). Del amor a Dios ya hemos mostrado lo que las escrituras ven como seguir y adorar a Dios o a otros dioses. Pero ahora veremos lo que nos dice del amor al prójimo, entendiendo esto primero: “Que la primera institución que Dios formó fue la familia”. Por lo tanto, luego de tener una relación íntima, diaria, personal y franca con nuestro Dios, lo que sigue es tener una vida matrimonial estable, íntima, diaria, personal y franca como familia. ¡Ese tipo de matrimonios serán un ejemplo bueno para otras personas de lo contrario no”, faltar a ese compromiso es pervertir la tierra (1ª Corintios 7:2-4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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