La mujer casada… está ligada a su marido. (Parte uno).
Dios dijo: “No es
bueno que el hombre esté solo” (esto incluía a la mujer como especie) (Génesis
2:18). Dios conoce que la soledad en un ser humano NO es conveniente, por ello,
lo incita a unirse a una mujer o a la mujer a un hombre (Génesis 2:24). Y, los
declara UNA sola carne. Esto es: Un solo sentir, un solo camino, un solo
pensamiento, una sola meta, un solo deseo… hasta que la muerte los separe (1ª.
Corintios 7:39). Insiste en decir “ambos” fueron hechos a su imagen y semejanza
(Génesis 1:27).
Cuando da los
lineamientos para la unión de la pareja es claro en decir que se unen material
o físicamente “prioritariamente” para la procreación y multiplicación de la
especie sin límite alguno (*) (Génesis 1:28). Para éste propósito proveyó al
hombre con espermas y a la mujer con óvulos (**). Y, en el sentido espiritual
con el propósito de ayudarse a buscar la santidad como la que él tiene
(Levítico 20:7); y para éste segundo propósito nos explica cómo, no viendo ni tocando
a terceras personas lo lograremos.
Nota: (*) Si Dios,
siendo el creador del hombre y de la tierra, NO puso límites a la
multiplicación de la especie humana, cualquier movimiento humano en ese sentido
es pecado. (**) Quiere decir que la unión de dos hombres o de dos mujeres NO
puede producir otro miembro de la raza humana, por lo tanto “DIOS” no lo considera
un matrimonio.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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