Cuando andabas en tierra no sembrada.
En el libro de
Jeremías, en el capítulo 2 y verso 2 se nos enseña una lección de vida para que
seamos agradecidos. Nos narra el profeta que hubo un tiempo en el que Israel le
era fiel a tal grado a Dios, que en cuanto sus enemigos le hacían algo eran
destruidos (verso 3). ¿Cuándo sucedió todo esto? Cuando Israel pasaba por el
desierto (analogía de malos tiempos). Pero, sucedió que en cuanto esos malos
tiempos (desierto) pasaban, entonces el pueblo se olvidaba de Dios. ¡Cuánta
semejanza con nosotros!. Es increíble cómo clamamos a Dios en los momentos
oscuros, en los momentos difíciles, en los momentos de estrechez que vivimos…
pero, en cuanto el Señor nos saca de esos tiempos, simplemente nos olvidamos de
él. Con razón el salmista nos enseñó: ¡Bendice
alma mía a Jehová… y NO OLVIDES ninguno de sus beneficios! (Salmo 103:2). Si, ¡NO
OLVIDEMOS! ninguno de tantos y tantos favores que el Señor nos ha hecho. No
hablamos de ser perfectos, hablamos de ser agradecidos.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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