A veces hay que declarar… a veces ocultar.

 


Dios es soberano, él decide cuándo y cómo callar o declarar un asunto. Ejemplos de ello son: Daniel, cuando explicando los asuntos del final de los tiempos es guiado por Dios a hacer silencio, y, a ni siquiera escribir del asunto (Daniel 12:4). Pero hay ocasiones en las cuales Dios es exageradamente claro, y pide, no solamente que se escriba acerca del asunto sino que se escriba claramente y con letra grande, ese fue el caso en los tiempos de Isaías cuando le habla acerca del rey de Asiria que invadirá y quitará la riqueza de Damasco (Isaías 8:1-7). Solamente estando en comunicación diaria y personal con Dios sabremos si es tiempo de callar o tiempo de hablar. Si es tiempo de dar explicaciones o no. Pero, en éstos tiempos, estamos por vivir el descubrimiento de la declaración a Daniel, cuando aquello que un día fue vedado tendrá que ser descubierto y con letras grandes (Daniel 12:4b).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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