¿Si eso decían de ellos? ¡Qué esperamos nosotros!
Es difícil llegar a
ser un predicador apreciado, más en éstos tiempos en los cuales el desprestigio
de la Iglesia ha llegado a extremos en escándalos, pedófilia, violaciones,
líderes que lo que les interesa es la lana de las ovejas y no las ovejas en sí,
etc. Autonombrados líderes para cubrir una necesidad pero sin tener llamamiento
espiritual alguno, es más, algunos hasta sin preparación ni conocimiento de la
palabra de Dios. Ahora bien, quienes nos preparamos para llevar la palabra de
Dios y hemos recibido un llamamiento,
para hacerlo sin intereses espurios y mezquinos ¿Qué podemos esperar?,
si en tiempos antiguos hablaron mal de Cristo, diciendo: “Este, demonio tiene”
(Juan 10:20); hablaron mal del apóstol Pablo: “El en persona no impresiona a
nadie, y como orador es un fracaso” (2ª Corintios 10:10). Entendamos, el
evangelio se predica por amor y para amor, no para alcanzar un reconocimiento
ni mucho menos intereses personales. Selah.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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