¡Menos mal “ellos” no pensaron así! (Parte uno).

 


 

Si la vida del creyente que muchos predican fuera cierta: “Que el creyente NO tiene por qué sufrir, NO tiene por qué soportar, NO tiene por qué quedarse en donde la está pasando mal, y, creyera qué SÍ tiene el derecho de renunciar a lo que le es desagradable… preguntamos: Y ¿si Abraham hubiera pensado así cuando los conflictos de Sara con Agar y se hubiera marchado… de dónde habría salido el pueblo de Israel? (Génesis 16:5); y ¿Si Moisés se hubiera rendido a la novena plaga… cómo hubiera sido libertado el pueblo de Dios? (Génesis 15:12); y ¿Si Jeremías se hubiera frustrado, decepcionado y rendido porque el mismo príncipe de los sacerdotes lo traicionó, y lo metió al cepo humillándolo públicamente… quién nos hubiera dado la noticia del nuevo pacto, en donde, nosotros los gentiles sí entramos al reino de Dios? (Jeremías 20:1-2).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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