El resultado. (Parte uno).
Corrían los años 70s
y una joven luego de un conflicto le escribió a un pretendiente: “No seas tan inflexible
en la vida, pues sufrirás mucho y harás sufrir a otros”. Pero éste muchacho
unos años después conoció a un Salvador de nombre Jesucristo, el cuál le enseñó
y le probó que: “Su sí debía de ser sí; y que su no, debía de ser no… siempre”
(Mateo 5:37). Muchos después de haber sido emitida esa expresión se ve más que
cumplida, ese muchacho ha sufrió mucho en la vida, e hizo sufrir a muchas
personas que le rodearon, PERO, si sumamos esos sufrimientos y los comparamos
con los frutos, el resultado negativo no cubre ni la mitad de los buenos frutos
obtenidos. En comparación, las personas “flexibles” (la Biblia las denomina de
doble ánimo, Santiago 1:8) que crecieron con él han causado mucho más daño que
las inflexibilidades de aquél joven.
¿Por qué? Porque lo que ese joven practicó no fueron palabras ni ideas
humanas necias, sino, sin saberlo hasta después, lo que está en el corazón de
Dios. El resultado es la mejor prueba.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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