El resultado. (Parte final).
El ser inflexible en
los pensamientos, las metas y en el obrar parece duro a muchas personas. Sin
embargo, el apóstol Pablo escribiendo a los creyentes en Corintio les explica:
“Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, El nos ungió como propiedad suya
y puso su Espíritu en nuestros corazones como garantía… ¿Por qué?, porque en él
el sí es sí constantemente” (2ª Corintios 1:20-22). ¿Nos damos cuenta qué clase
de vida espiritual nos ofrecería Dios, si no fuera inflexible en sus
decisiones? ¿Qué clase de confianza pudiéramos tener en un Dios al cuál luchamos
por serle fieles, y sin embargo él nos diga que hoy sí nos quiere y mañana no?
¿Que hoy nos diga sí te acepto y mañana no te quiero ni ver? Ese es uno de los
principales valores de nuestra confianza en Dios, que su sí es sí… siempre
(constantemente). Y nos anima a que seamos uno con él, para ello, nuestro sí
debe ser sí y nuestro no un no… siempre. El resultado le dará la razón a
nuestro Dios, pues no importa cuánto daño hagamos, siempre será menor que el
daño del de doble ánimo (Juan 17:21 y Santiago 1:8).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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