Dichosos porque hacen caso.

 


 

¡Háganme caso patojos o sufrirán las consecuencias!. ¿Cuántas veces nuestros padres, especialmente nuestras madres no nos advirtieron de niños, pero no hicimos caso y sufrimos las consecuencias?  Unos raspados, otros quebrados y algunos hasta muertos por no hacer caso. En otro sentido, el libro de Apocalipsis inicia con éstas palabras: “Dichosos los que leen y dichosos los que escuchan las palabras de éste mensaje profético y hacen caso” (Apocalipsis 1:3). Insistimos, es verdadero que hace años, o, en nuestro caso más de media vida lo hemos oído (nos referimos al mensaje del final de los tiempos) y por ello no solamente lo creemos sino lo esperamos. Sin embargo, conocemos personas que no lo creen, y por lo tanto no le hacen caso. El punto es que cada día estamos más cerca que suceda y muchos sufrirán las consecuencias. Ojalá sólo fueran raspones y quebraduras de brazo, pero lamentablemente en éste tema se trata de vida o muerte eternas. ¡Pongamos atención a los acontecimientos y consejos en Apocalipsis!  Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

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