Apocalipsis no era el techo… era y es el cimiento. (Parte uno).
Como lo hemos expresado en otras ocasiones, muchos son los creyentes, y lamentablemente también muchos los líderes que no tocan Apocalipsis, que no lo promueven, que lo ignoran, y que responden a él diciendo: Falta mucho, ese tema es difícil, y además lo que tiene que suceder sucederá. Cierto, pero, porque ven al Apocalipsis como el “techo” de la casa de Dios, sin saber y entender que es el “cimiento” como pronto veremos comparando el principio de los tiempos (Génesis) con el final de los tiempos (Apocalipsis). El problema con NO buscar las verdades que contiene Apocalipsis, es que al NO tener entendiendo que es un cimiento, dicho cimiento se cambia muy fácilmente por OTRO (paz, poder, prosperidad, declaraciones, decretos humanos, exigencias, etc). Y, es entonces cuando lo que edifiquemos encima corre riesgos. Además, qué triste y lamentable, que el evento más importante de la historia de la humanidad nos sea limitado hasta el punto en que NO estemos preparados para participar en él, por el hecho de que nos tome por sorpresa (1ª Tesalonicenses 5:4-11).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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