Uno de los errores que todos cometemos.

 


 

“Estudien patojos, prepárense para la vida, de lo contrario serán empleados de otros siempre”, con esas o similares palabras crecimos muchos de los que hoy estamos en nuestros años poco  productivos o más allá. Es un engaño del hombre, pensar que los estudios y la preparación son las fuentes de la sabiduría y la inteligencia. Nos dicen las escrituras que ellas “al hombre le están ocultas” (Job 28:20-21). La sabiduría y la inteligencia vienen de Dios, y él se las da y reparte a quien él quiere. El mismo Job luego de ser próspero y de haber sido el centro de muchas actividades de otros (vea el capítulo 29), nos aclara: “He aquí que el temor del Señor… es la sabiduría; y el apartarse del mal… la inteligencia” (Job 28:28). No es pues, “prepararse” para la vida la sabiduría y la inteligencia (no nos oponemos a ello, de hecho lo apoyamos por derecho y de hecho), pero son el temor de Jehová y el apartarnos del mal lo que realmente nos hace sabios e inteligentes y nos preparan para la vida.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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