El dinero y las decisiones (Parte dos).
Luego el salmista nos
enseña que quien vive justamente está para dar… no para recibir (Proverbios
13:22). Siglos más tarde viene el Cristo a decirnos una parábola que también es
muy significativa al caso de la administración de nuestros recursos: “La parábola
de los talentos” (Mateo 25:15). Esta enseñanza es quizás el emblema por
excelencia de lo que representan el resultado de nuestra toma de decisiones.
Dios, siendo, como ya vimos, el dueño de todo y de todos, nos da el privilegio
de administrar algunos bienes y algunas riquezas (Salmo 24:1 y 1ª Pedro 4:2).
Y, de la decisión que tomemos sobre esos bienes y esas riquezas estarán los
resultados que tendremos. Si los resultados son buenos, significa, sin que
nadie lo pueda contradecir, que se tomaron las decisiones correctas; pero, si
por el contrario luego de invertir nuestros recursos, los resultados son malos
entonces también sin que nadie lo pueda contradecir o justificar, las
decisiones fueron malas. El punto es que, de esas decisiones no solamente vamos
a tener consecuencias materiales sino también espirituales, la misma parábola
nos lo dice.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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