Cuando Dios sentencia.

 


 

Un hombre de Dios, fue a Elí, sacerdote y Juez de Israel y le declara: “Así dice el Señor, ¿por qué has honrado más a tus hijos que a mí?”  Y Elí acepta la corrección (1ª Samuel 2:27 y 29). Vemos sumamente extraño, que hombres santos de Dios se hayan dejado censurar (recuerde al apóstol Pablo frente al apóstol Pedro en Gálatas 2:11-14), y hoy, en cuánto alguien censura a un líder luego saltan con la excusa de: “No tocar a los ungidos de Dios”, haciendo como universales y propias las palabras que Dios le dio al rey David en “exclusividad” para con Saúl. Pero ellos (los líderes) sí se consideran autorizados para juzgar a cualquier oveja… y entonces????. Bien dijo de ellos (los líderes) el Cristo: ¡Hipócritas! (al menos 7 veces, Mateo 23).

 

Pero bien, el punto es el siguiente: ¿Cuál fue la sentencia de Dios para con Elí?. Recopilemos: El pecado fue sólo UNO, honrar a sus hijos más que a Dios, no corrigiéndolos. Las consecuencias fueron VARIAS, veamos: 1- Los filisteos atacan Israel y los derrotan (1ª Samuel 5:17); 2- Los dos hijos de Elí, Ofni y Finés, mueren (mismo verso); 3- Cuando Elí se entera de la noticia cae de su silla y muere desnucado (verso 18); 4- La nuera de Elí al enterarse de las muertes agoniza y casi pierde el bebé (verso 20); y por si fuera poco, 5- El Arca de Dios es capturada por los filisteos (1ª Samuel 5:1). Así son los juicios de Dios de “severos”, aunque al hombre le parezcan duros o extremos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 

 

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