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Entonces: ¿Cuàndo será el arrebatamiento de la Iglesia? (Parte uno).

    Miles de creyentes están esperando el arrebatamiento o llamado rapto de la iglesia, para poder escapar de los sufrimientos que vienen acompañando el final de la era como la conocemos hoy. ¿Por què? Porque NO conocen lo que Cristo mencionò. ¿Què dijo Cristo que sucederìa “después” que se abrieran los primeros cuatro sellos en Mateo 24; Lucas 13 y Marcos 21 y Apocalipsis 6?   Que el arrebatamiento o rapto de SU pueblo serìa INMEDIATAMENTE DEPUÈS DE LA TRIBULACIÒN DE AQUELLOS DÌAS (Mateo 24:29; Marcos 13:24 y Lucas 21:27). En otras palabras, el pueblo de Dios sì pasarà la gran tribulación.   ¿En dónde estaba el pueblo de Israel cuando las plagas de Egipto cayeron? ¡En Egipto! pero a ellos NO los tocaron. ¿En donde estaba Noè cuando el diluvio cayó?   ¡En el arca! pero él y su familia no fueron tocados. ¿En dónde estaba el pueblo de Dios cuando el manà cayó milagrosamente? ¡En el desierto!   Y nadie más recibió manà. No debemos temer los juicios de Dios...

La nobleza del León, la ira del Cordero. (Parte final).

      Pero de aquí en adelante viene la IRA del Cordero (recordemos que los sellos fueron abiertos y están siendo dirigidos por el Cordero, Apocalipsis 6:1). Y, a partir de allí, vemos ya los JUICIOS, como se dijo, dirigidos por el Cordero (un terremoto, sello 6; y el castigo a los impíos, sello 7 con los 7 àngeles trayendo 7 trompetas, y 7 copas). Y, el cumplimiento de una promesa: “Más Dios muestra su amor para con nosotros (creyentes) que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros… ¡MUCHO MÀS, ahora, estando justificados por él, seremos salvos del tiempo de la IRA! (Romanos 5:8-9). Luego del terremoto del sexto sello (en donde el pueblo de Dios ya fue arrebatado al cielo, 1ª Tesalonicenses 4:14-18). Vemos venir en el capítulo 8,9 y 10 los juicios (la ira de Dios) con la apertura del séptimo y último sello, en donde aparecen, repetimos, los 7 àngeles con las 7 trompetas y las 7 copas de la ira del Cordero en contra de los NO creyentes (Apocalipsis 9:21). ...

La nobleza del León, la ira del Cordero. (Parte dos).

    Pero, cuando se abre el quinto sello de Apocalipsis 6, el apóstol Juan ve “mártires” (un mártir es un creyente, pues dice que murió por culpa de defender la palabra de Dios, verso 9), y además los escucha decir: “¿Hasta cuándo Señor, no juzgas y vengas nuestra sangre? (verso 10). Aquì, hemos de entender algo, ya se abrieron cinco sellos y ¡la Iglesia, los creyentes, los hijos de Dios AÙN estamos sobre la faz de la tierra, clamando por juicios y venganza de parte de Dios!   Con razón en Romanos 5:3, el mismo apóstol Pablo declara: “Nos gloriamos en las tribulaciones” ¿Por què?, porque el apóstol entendía perfectamente las palabras de Cristo: “Cuando estas cosas (tribulaciones, los primeros cuatro sellos, empiecen a suceder ERGUIOS y REGOCIJAOS, pues vuestra redención está cercana, Lucas 21:28) pero aún no es el fin.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

La nobleza del León, la ira del Cordero. (Parte uno).

    Las dos caras de la moneda de Cristo, el Leòn que viene a reinar y el Cordero que viene a salvar, esa es la imagen que nos han enseñado del Hijo de Dios. Pero, la escritura nos muestra una faceta de ese Hijo, que no nos la cuentan en la Escuela Dominical sino solamente las escrituras: “La ira del Cordero” (Apocalipsis 6:16). En el libro del Apocalipsis vemos el término de los días de la humanidad como la conocemos hoy (no es el fin del mundo, como también nos han enseñado erróneamente, tan sólo es el final de la Dispensaciòn de la Gracia). Pues bien, en la apertura de los primeros cuatro sellos de Apocalipsis 6 vemos el cumplimiento de los dolores de parto que nos hablò Cristo en Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21. Durante ese tiempo de angustias la iglesia, el pueblo de Dios, los santos, los creyentes como se desee llamarnos…. Estamos sobre la tierra, por ello Cristo termina diciendo esa introducción así: “Y TODO ESTO, SERÀ PRINCIPIO DE DOLORES… PERO AÙN NO ES EL FIN” (...

Cuando no hay un buen líder.

    Dice la escritura: “¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros?”. ¿Acaso, no vienen de vuestras pasiones, que combaten entre vosotros? (Santiago 4:1). Y la escritura nos da otra razón más: “En estos días no había rey en Israel, sino que cada uno hacìa lo que bien le parecía” (Jueces 21:25). Preguntamos: ¿Nos hemos dado cuenta quê cuando en una nación reina alguien justo, esa nación prospera? ¿Hemos visto què cuando una nación es gobernada por impíos, esa nación tropieza, pues cada uno hace lo que bien le parece?. Escrito está: “Oren por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1ª Timoteo 2:2). En lugar de hacer lo que bien nos plazca o nos convenga; en lugar de quejarnos, por què mejor no oramos por tener buenos lìderes. Meditemos.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

La herencia de los siervos de Jehovà.

    “Ninguna arma forjada contra tì prosperarà, y condenaràs toda lengua que se levante contra tì en juicio… Esta es la HERENCIA de Jehovà a sus siervos” (Isaìas 54:17).   En Apocalipsis 1:1 Dios Padre nos vuelve a hablar: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a SUS siervos”. Por conclusión: ¿Contra quiènes NO serán prosperadas las armas enemigas ni la lengua detractora como HERENCIA de Jehovà?   ¡Contra SUS siervos! Y, ¿Quiènes son SUS siervos?   ¡Aquellos a quienes el Señor les revele sus secretos más profundos!.   Y, ¿Quiènes son ellos?.   La escritura nos lo revela: “Y me dijo, Daniel, varón muy amado” (Daniel 10:11); del apóstol Juan se dice: “El apóstol a quien Jesús amaba” (Juan 20:2). Y, de Abraham se dice: “Abraham, mi amigo, dijo Jehovà” (Isaìas 41:8). Ahora bien, debido a què, Daniel era amado: Porque buscò a Dios en la adversidad; debido a què Juan fue amado: Porque se recostaba en el pecho del Señor; y, por últ...

Entrar al reino de los cielos no es fàcil.

    Cristo dijo: “El que quiera ser mi discípulo, tome su cruz, y sígame” (Lucas 9:23). El apóstol Pablo nos legò lo siguiente: “Es necesario que por muchas tribulaciones se entre al reino de los cielos” (Hechos 14:22).   Y el comentario en la misma escritura nos aclara: “Estas cosas decía para EXHORTARNOS”. ¿Còmo es posible que alguien para exhortarnos nos hable que tenemos que soportar adversidades?   Bueno, en Apocalipsis se nos declara lo siguiente: “Estos son los que han salido de la GRAN tribulación con sus ropas emblanquesidas” (Apocalipsis 7:14). Preguntamos: ¿Si no llevamos la cruz a cuestas; si no pasamos adversidades; y si no entramos a la gran tribulación? ¿Entonces cómo entraremos al Reino, siendo que esto es un requisito?   Con tanto neófito que está hoy parado tras un pùlpito, (declarando, decretando, y legislando a su sabor y antojo) con razón dijo Cristo al inicio de su sermón del final de los tiempos: ¡Mirad que nadie os engañe!   (Mat...