Judas… estaba con ellos pero NO era uno de ellos.
Nos narra la escritura en Mateo 10:4, que Judas fue “elegido” por Cristo
como uno de sus doce íntimos discípulos; se nos explica en el verso 5 que
también fue “enviado” juntamente con los otros once a predicar el evangelio de
las buenas nuevas. El Señor hasta le “confió” las finanzas del grupo (Juan
12:4); Judas se “sentaba” a la mesa con el Cristo a comer, es más, comía de su
mismo pan (Juan 13:26). Pero, resulta que a Judas no le interesaba lo
espiritual nada más que para lograr “sus fines”, pues resultó que era ladrón
(Juan 12:6). Lastimosamente, hoy sucede lo mismo, muchos líderes se sienten
“elegidos”, “enviados”, “hasta reciben la confianza de Dios”, se “sientan” a
estudiar la palabra y a “comer” el pan del Señor… pero, para lograr sus “propios”
fines no los del Señor. ¡Clamemos a Dios, por no ser un Judas, pues aunque éste
estaba con los fieles discípulos… nunca significó que él fuera uno de ellos!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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